El Accidente Nuclear de Chernobyl
El Accidente de Chernobil, es el accidente nuclear más grave
de la historia. El 26 de abril de 1986, en un aumento súbito de potencia en el
reactor número 4 de la planta nuclear de Chernobil, se produjo la explosión de
hidrógeno acumulado dentro del núcleo por el sobrecalentamiento, durante un
experimento en el que se simulaba un corte de suministro eléctrico.
La planta nuclear
La planta nuclear de Chernobil se encuentra en Ucrania, a 18
kilómetros al Noroeste de la ciudad de Chernobil, a 16 kilómetros de la
frontera entre Ucrania y Bielorrusia y a 110 kilómetros al Norte de la capital
de Ucrania, Kiev. La planta tenía cuatro reactores con capacidad para producir
1.000 Mw. de potencia cada uno. Durante el periodo de 1977 a 1983 se pusieron
en marcha progresivamente los cuatro primeros reactores; el accidente fustró la
terminación de los dos siguientes.
El núcleo del reactor estaba compuesto por un inmenso tambor
de grafito de 1.700 Tm. dentro del cual, 1.600 tubos metálicos de presión
alojaban 190 Tm. de dióxido de uranio en forma de barras cilindricas. Por estos
tubos de presión circulaba agua pura que al calentarse, proporcionaba vapor a
la turbina de rueda libre. Entre estos conductos de combustible se encontraban
180 tubos denominados rodillos de control compuestos por acero al boro y que
ayudaban a moderar la reacción en cadena dentro del nucleo del reactor.
El accidente
En agosto de 1986, en un informe remitido a la Agencia
Internacional de Energía Atómica, se explicaban las causas del accidente en la
planta de Chernobil. Este reveló que el equipo que operaba en la planta el día
26 de abril de 1986, se propuso realizar un experimento con la intención de
aumentar la seguridad del reactor. Para ello deberían averiguar durante cuanto
tiempo continuaría generando electricidad la turbina de vapor una vez cortada
la afluencia de vapor. Las bombas refrigerantes de emergencia, en caso de
avería, requerían de un mínimo de potencia para ponerse en marcha y los
técnicos de la planta desconocían cual era ese mínimo. Una vez cortada la
afluencia de vapor, se desconocía si la turbina podía mantener las bombas
funcionando.
Para realizar este experimento, los técnicos no querían
detener el reactor para evitar un fenómeno conocido como envenenamiento por
xenón. Entre los productos de fisión que se producen dentro del reactor, se
encuentra el xenón 135, un gas muy absorbente de neutrones. Mientras el reactor
esta en funcionamiento de modo normal, se producen tantos neutrones que la
absorción es mínima, pero cuando la potencia es muy baja o el reactor se
detiene, la cantidad de xenón 135 aumenta e impide la reacción en cadena por
unos días. Cuando el xenón 135 decae es cuando se puede reiniciar el reactor.
Los operadores insertaron los rodillos de control para
disminuir la potencia del reactor y esta decayó hasta los 30 Mw. Con un nivel
tan bajo, los sistemas automáticos pueden detener el reactor y por esta razón
los operadores desconectaron el sistema de regulación de la potencia, el
sistema de emergencia refrigerante del núcleo y otros sistemas de protección.
Con 30 Mw. comienza el envenenamiento por xenón y para
evitarlo aumentaron la potencia del reactor levantando los rodillos de control,
pero con el reactor a punto de apagarse, los operadores retiraron manualmente
demasiados rodillos de control. De los 170 rodillos de acero al boro que tenía
el núcleo, las reglas de seguridad exigían que hubiera siempre un mínimo de 30
rodillos bajados y en esta ocasión dejaron solamente 8 rodillos bajados. Con
los sistemas de emergencia desconectados, el reactor experimentó una subida de
potencia extremadamente rápida que los operadores no detectaron a tiempo A la
1:23, cuatro horas después de comenzar el experimento, algúnos en la sala de
control, comenzaron a darse cuenta de que algo andaba mal.
Cuando quisieron bajar de nuevo los rodillos de control,
estos no respondieron debido a que posiblemente ya estaban deformados por el
calor y los desconectaron para permitirles caer por gravedad. Se oyeron fuertes
ruidos e entonces se produjo una explosión causada por la formación de una nube
de hidrógeno dentro del núcleo, que hizo volar el techo de 100 Tm. del reactor
provocando un incendio en la planta y una gigantesca emisión de productos de
fisión a la atmósfera.
Las reacciones inmediatas
Minutos después del accidente, todos los bomberos militares
asignados a la central, ya estaban en camino. Las llamas afectaban a varios
pisos del reactor Nº4 y se acercaban peligrosamente al edificio donde se
encontraba el reactor Nº3. El comportamiento heroico de los bomberos durante
las tres primeras horas del accidente, evitó que el fuego se extendiera al
resto de la planta. Aún así, pidieron ayuda a los bomberos de Kiev debido a la
magnitud del la catástrofe. Los operadores de la planta pusieron los otros tres
reactores en refrigeración de emergencia. Dos días después, había 18 heridos
muy graves y 156 heridos con lesiones medianas producidas por la radiación.
Todavía no había una cifra del número de muertos pero un accidente nuclear
aumenta día tras día la lista de víctimas, hasta pasados muchos años después.
El primer acercamiento en helicóptero evidenció la magnitud
de lo ocurrido. El núcleo, expuesto a la atmósfera, continuaba ardiendo al rojo
vivo. La temperatura alcanzaba los 2.500º y en un efecto chimenea, impulsaba el
humo radioactivo a una altura considerable.
Al mismo tiempo, los responsables de la región, comenzaron a
preparar la evacuación de la ciudad de Prípiat y de un radio de 10 kilómetros
alrededor de la planta. Esta primera evacuación comenzó al día siguiente de
forma masiva y se concluyó 36 horas después. La evacuación de Chernobil y de un
radio de 36 kilómetros no se llevo a cabo hasta pasados seis días del
accidente. Para entonces ya había más de 1.000 afectados por lesiones agudas
producidas por la radiación.
La mañana del sábado, varios helicópteros del ejército, se
preparaban para arrojar sobre el núcleo una mezcla de materiales que consistía
en arena, arcilla, plomo, dolomita y boro absorbente de neutrones. El boro
absorbente de neutrones evitaba que se produjera una reacción en cadena. El
plomo estaba destinado a contener la radiación gamma y el resto de materiales
mantenían la mezcla unida y homogénea. Cuando el 13 de mayo terminaron las
misiones, se habían arrojado al núcleo unas 5.000 Tm. de materiales.
Comenzó entonces la construcción de un túnel por debajo del
reactor accidentado para afianzar el terreno y evitar que el núcleo se hundiera
debido al peso de los materiales arrojados. En una semana se terminó el túnel y
se inició el levantamiento de una estructura denominada sarcófago, que
envolvería al reactor aislándolo para siempre del exterior.
Las evidencias en el exterior
El 27 de abril, diversas estaciones de control en Suecia
advirtieron de la elevada presencia de polvo altamente radioactivo en su
territorio y fijaron el origen del mismo como proveniente de la zona fronteriza
entre Ucrania y Bielorrusia en función de los vientos dominantes en aquellos
días. Mediciones similares se fueron sucediendo en Finlandia y Alemania, lo que
permitió al resto del mundo conocer en parte el alcance del desastre. Por la
noche del lunes 28 de abril, durante la emisión del programa de noticias
Uremya, el presentador leyó un escueto comunicado:
“Ha ocurrido un accidente en la planta de energía de
Chernobil y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para
eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas
afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno”.
Los dirigentes de la URSS habían tomado la decisión política
de no dar más detalles. Pero ante la evidencia, el 14 de mayo el secretario
general Mijaíl Gorbachov decidió leer un extenso y tardío pero sincero informe
en el que reconocía la magnitud de la tragedia.
Consecuencias
La explosión provocó la mayor catástrofe en la historia de
la explotación civil de la energía nuclear. Presuntamente originado por la
realización de un experimento, mueren en el momento del accidente 31 personas,
alrededor de 350.000 personas tienen que ser evacuadas de los 155.000
kilómetros afectados, permaneciendo extensas áreas deshabitadas durante muchos
años. La radiación se extendió a la mayor parte de Europa, permaneciendo los
índices de radiactividad por encima de niveles inocuos durante varios días. Se
estima que se liberó unas 500 veces la radiación que la bomba atómica arrojada
en Hiroshima en 1945.
En enero de 1993, la IAEA revisó el análisis sobre las
causas, atribuyendo a un fallo en el diseño del reactor y no a error humano. La
IAEA en 1986 había citado como causas el manejo del reactor por los operadores.
En 2005, la IAEA elaboró el último informe que detalla el
número de muertos directamente por el accidente en 59 personas, de ellos 48
trabajadores de la central. Los casos de cancer de tiroides contabilizados han
sido mas de 4.000. Se estima que 600.000 personas fueron afectadas por la
radiación, de las que al menos 3.500 moriran como consecuencia de la misma,
entre ellos la mayoría de los 2.500 trabajadores y militares que construyeron el
primer sarcófago de cemento.
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